Usted debe saber

Aunque usted no lo crea, los “detectores de mentiras” es algo que empezó hace miles de años.


En la China, 200 años antes de Cristo, a los sospechosos se les tomaba su declaración y, en seguida, se les hacia ponerse en la boca un puñado de arroz. Uno de los cambios fisiológicos del que miente es la pérdida de salivación, por lo tanto, si al escupir, el arroz salía seco, el sospechoso mentía, si salía húmedo, decía la verdad.

En el antiguo Egipto, al sospechoso, se le encerraba en una tiendaoscura, sin linterna, con un burro al cual se le ponía tizne en la cola. Se le instruía que al final de cada declaración debía halar la cola del burro y se le advertía que “si el burro rebuznaba se le enjuiciaría como mentiroso” Al salir de la tienda, al sospechoso se le miraban las manos; sí las tenia tiznadas se le consideraba sincero, sí las tenia limpias, mentiroso. Inequívocamente el mentiroso mentía sobre el hecho de haber halado la cola del burro, pues tenía temor que, al hacerlo, el burro rebuznara.



Dentro de poco tiempo, tal vez un par de décadas, el “casco de la verdad” será una realidad cotidiana. Actualmente se encuentran ya muy avanzadas las investigaciones sobre los cambios en la corteza cerebral del mentiroso. Estos cambios, de los potenciales eléctricos en el cerebro, se pueden registrar, graficar y medir, mediante el uso de electrodos sobre el cuero cabelludo.